viernes, 20 de mayo de 2011

Un cambio en mi vida.

                        Luces y sombras brillaban al unísono en la oscuridad que en ese momento envolvía el mundo. La sensación de que en ese instante podría ser capaz de realizar cualquier cosa que me propusiera, era cada vez más intensa. No era la primera vez que me pasaba, cuando me sentía de alguna forma eufórico o con alguna sorprendente fuerza emocional, que no sabía exactamente de donde provenía, me embargaba una vitalidad y energía tal, que a veces me asustaba.
                       Pero aprovechaba los momentos en que me sentía de esa forma para practicar deporte e ir al gimnasio, al poco, mi cuerpo obtuvo una tremenda transformación, músculos que antes eran inexistentes, aparecieron y la gente que me rodeaba, empezó a elogiar lo que había conseguido. 
                    Yo, que antes era de lo más sencillo, supe lo que eran las alabanzas, me gustaba que las mujeres se acercaran a mí, no me daba cuenta que lo que las atraía era un físico imponente y que las cosas podían cambiar.
                        Y tanto que cambiaron, porque un accidente de coche, me mantuvo hospitalizado durante un mes, salí en una silla de ruedas, de la que no me he vuelto a levantar jamás. Mi vida, dio un giro de ciento ochenta grados, fisicamente, fui a peor, pero emocionalmente he aprendido muchas cosas, tantas, que no creo que haya suficiente papel en el mundo que las soporte, entre otras, dejé de lado la pedantería y el egocentrismo que se habían apoderado de mí, aterricé, los impedimentos y dificultades de mi nuevo estado, hicieron que me diera cuenta de lo vanidoso que fui.
                           Ahora, simplemente, cambié y de esta manera me siento más feliz.                      




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