No tuve una respuesta muy adecuada y me di cuenta demasiado tarde, pues me miró entrecerrando los ojos, como si hiciera de repente mucho sol, a pesar de que era casi oscuro y noté el brillo de las lágrimas que intentaban salir. Hizo un esfuerzo y habló con la voz enronquecida, tragando saliva, me dijo no se que cosas, porque ahora ya no las recuerdo, no había en sus palabras sino sentimientos de amargura y tristeza, algo de frustración por no comprender, pero nada de odio ni rencor, eso...vino más tarde.
La separación por tanto fue rápida y por mi parte, tengo que decirlo, sentía una irreverente alegría contenida al pensar lo bien que me estaba saliendo todo. Me marchaba de la casa de la pareja con la que compartí casi diez años de noviazgo, porque nunca nos casamos, cierto es que pensamos en ello muchas veces, pero yo nunca lo tuve claro. Me iba sin peleas ni conflictos, sin tener que dar más explicaciones de las ya dadas, me sorprendía que él, se lo estuviera tomando con tanta resignación, me sorprendía y por otra parte me preocupaba, porque Marcos no era así.
Pero pronto olvidé mi anterior vida con él, me volqué de lleno en lo que me deparaba la nueva. Me fui a vivir a un pueblo pequeño, lo conocí una vez que estuve de vacaciones con Marcos y siempre pensé que algún día me gustaría establecerme allí. Monté una consulta médica y alquilé un chalecito en las afueras. Dos meses después, estaba instalada y feliz de la decisión tomada. Entonces empezaron los problemas.
Al principio no imaginé que él fuera el que me despertara con absurdas llamadas telefónicas de madrugada, ni que me dejara amenazas en el contestador, pero cuando acudí a la policía, fue lo primero que me preguntaron. Me negué en rotundo a aceptar tales injurias, les hablé de lo buena persona que era y de que hacía ya cuatro meses que nos habíamos separado, que lo llevábamos bien y que compartimos muchos años felices. Me sonrieron con condescendencia y me pidieron los datos de Marcos, dos días más tarde, al llegar a casa, había un conato de incendio, una vecina llamó a la policía.
Tuve protección policial hasta que dieron con él, no fue demasiado difícil una vez interrogado, que contara el cómo y el porqué. Yo no lo podía creer, me causó un terrible impactó conocer la noticia. Sólo pude pensar como era posible que a pesar de haber vivido diez años con aquel hombre, en el fondo, no lo conociera.

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