
Caminamos sin prisa, el tiempo no existía para nosotros. Cuando él y yo nos reuníamos, casi parecía que los días y los meses de alguna manera desaparecían de nuestro entorno, ignorábamos la fecha y casi el año en el que vivíamos. La calleja aquella por la que paseábamos, era algo nuevo, nunca la habíamos visitado y nos era absolutamente extraña. Distinta, tranquila y sin ruidos, quizá un tanto del revuelo típico de los lugares en los que hay mercadillos, aunque a la vista no se divisaba ninguno, pero se oía el clásico alboroto de voces entremezcladas, pleitos y alguna cantinela.
Al dar la vuelta a la siguiente esquina, vimos la razón de la estridencia, los feriantes habían hecho su aparición y se dedicaban con todo el entusiasmo posible a colocar y ordenar sus casetas, el colorido y el movimiento, era a todas luces lo más interesante que se había organizado en la zona en tiempo, ya que una multitud de curiosos abarrotaba el lugar, simplemente, mirando.
Nosotros, también paramos un rato nuestro paseo y como el resto, nos dedicamos a observar el tejemaneje de la cantidad de feriantes y contratados que se encargaban de poner orden entre tanta algarabía.
Al rato nos marchamos, prometiéndonos volver al siguiente día para ver el espectáculo. Y así lo hicimos. A las ocho comenzaba la segunda función, como si tuviéramos palco asignado, a esa hora nos presentamos.
Nos impresionó la actuación, pues para ser un teatro de provincias, era de gran calidad, al término, nos dedicamos a pasear por el recinto, a comer chucherías y observar lo que hacía la mayoría de la gente. Había cantidad de personas de lo más variopinto, pues la feria acudía cada dos años y era muy apreciada. Caminamos entre un puesto y otro, escuchando lo que se decía en todos lados, la noche era ya cerrada, pero cientos de bombillas iluminaban el recinto.
Dos días más tarde paseamos de nuevo por el mismo sitio, pero ya no había ni rastro de la vida de días anteriores, se habían marchado a otros lugares, dejando tras de si solo un rastro de recuerdos y ganas de volver a verlos dentro de dos años.
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