La despertó un frío intenso en los brazos, se los acarició de manera instintiva sorprendiéndose al tocarlos, estaban helados. Abrió los ojos sin moverse y no distinguió nada. Una oscuridad total y el sonido de un motor lejano.
Notó que respiraba con agitación, intentó recordar lo último vivido, pero su mente totalmente a oscuras no le respondió, y segundos después, se desmayó de nuevo.
Pasaron varias horas antes de que Clara Valle se despertara otra vez. Para entonces ya clareaba en el sótano y pudo ponerse en pie. Un pequeño ventanuco con rejas allá arriba era lo que le procuraba ese poco de luz. Entonces recordó: había sido secuestrada.
Mirando en derredor, descubrió un par de cajas viejas de madera y cogiendo una de ellas, se subió a la ventana. Un campo árido y desabrido fue lo que vio. Aún así y pensando que no estaba sola, gritó con desespero. No hubo respuesta de ningún tipo y la angustia hizo mella en ella, se tiró hacia atrás y lloró con furia.
Mientras lloraba con desconsuelo, oyó una voz. Una chica la llamaba sin saber su nombre, un —!oye, oye!—, fue todo lo que escuchó. Se incorporó con rapidez y se acercó al ventanuco.
—¿Quien eres?— musitó lo más bajo que pudo.
—Eso no importa— dijo la chica, —prepárate porque te voy a sacar de ahí.
—Vale—dijo bajando aún más la voz.
Al poco sintió los cerrojos de la puerta y la persona que vio era tan pequeña que casi le pareció una especie de gnomo. Pelo corto y orejas grandes fue lo que observó según la muchacha traspasó la puerta, cuando ella sonrío, se quedó tranquila. Parecía gente de bien.
Cogidas de las manos abandonaron el lugar. Cerca de la carretera, pidieron ayuda al primer coche que pasó.
Notó que respiraba con agitación, intentó recordar lo último vivido, pero su mente totalmente a oscuras no le respondió, y segundos después, se desmayó de nuevo.
Pasaron varias horas antes de que Clara Valle se despertara otra vez. Para entonces ya clareaba en el sótano y pudo ponerse en pie. Un pequeño ventanuco con rejas allá arriba era lo que le procuraba ese poco de luz. Entonces recordó: había sido secuestrada.
Mirando en derredor, descubrió un par de cajas viejas de madera y cogiendo una de ellas, se subió a la ventana. Un campo árido y desabrido fue lo que vio. Aún así y pensando que no estaba sola, gritó con desespero. No hubo respuesta de ningún tipo y la angustia hizo mella en ella, se tiró hacia atrás y lloró con furia.
Mientras lloraba con desconsuelo, oyó una voz. Una chica la llamaba sin saber su nombre, un —!oye, oye!—, fue todo lo que escuchó. Se incorporó con rapidez y se acercó al ventanuco.
—¿Quien eres?— musitó lo más bajo que pudo.
—Eso no importa— dijo la chica, —prepárate porque te voy a sacar de ahí.
—Vale—dijo bajando aún más la voz.
Al poco sintió los cerrojos de la puerta y la persona que vio era tan pequeña que casi le pareció una especie de gnomo. Pelo corto y orejas grandes fue lo que observó según la muchacha traspasó la puerta, cuando ella sonrío, se quedó tranquila. Parecía gente de bien.
Cogidas de las manos abandonaron el lugar. Cerca de la carretera, pidieron ayuda al primer coche que pasó.
NOTAS:
1Clara valle se despierta.
2tiene frío y no recuerda.
3se desmaya de nuevo.
4 se despierta y ve luz. Recuerda el secuestro.
5 GRITA ASOMADA A LA VENTANA.
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